Viernes
TARDE
Gris oscura, prometedora, con intenciones de derretirse.
Afortunadamente algo de lógica me me guía por los laberintos insondables de la ganja, mientras decido reencontrarme con el "papel" para desahogarme y gritar a un mundo que igual no me escucha, veo pasar el Clochard de la calle 11, mismo que veo pasar desde que tenía dos años, ahora cojea de la pierna izquierda, solo le quedan dos dientes y todos los días hace cuentas de cuanto dinero se ha gastado en bazuco. 80 millónes, un abogado me hizo la cuenta. Afortunadamente los abogados son malos matemáticos porque a mi me dá, en 22 años, en plata de hoy, cerca de 500 millones y quién se lo aguanta si le parece mucho ochenta?
El lugar donde me encuentro es un cuento que ire contando por partes, acá siempre se manifiesta la Tribu, ya apareció el primero, moritz que me dice por el bbm que el tiempo se dilata y los sentidos mutan, me dice que tranquilo nn que yo le doy ahora, en este momento, espero.
Hay promesas implicitas en el aire, infinidad de posibilidades que se mezclan con el polvo que dejan los carros al pasar, lástima que hoy no se escuchen los cascos de los caballos, sin embargo disfrutamos el rugir de los motores, posando de ecologistas.
La tarde se va perdiendo entre las nubes que pasan lentas como los trenes de carbón de louisiana, es una extraña lentitud, una lentitud imaginaria, generada por el tamaño del tren, la tarde pasa rauda y veloz, y conforme envejezco para más veloz, pero la sensación de lentitud prevalece, no se si es el calor o el olor de las calles, hasta ahora no ha llovido, ya vendrá la noche.
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